Hola amig@s, hoy me gustaría compartirles una breve historia infantil, relacionada con los temas culinarios que hemos estado tocando. Desde que tengo uso de memoria, desde que llegaba el mes de agosto, todo se volvía algarabia en casa, pues al final del mes, varios miembros de la familia cumplían años, razón por la cual se hacía una gran fiesta, en la que el rey era el mole poblano (ya que mi abuela era justamente de Puebla), de este delicioso platillo ya les hablé en una anterior entrega.
Luego, nos preparábamos para celebrar el 15 de septiembre, en el cual el manjar a disfrutar eran los chiles en nogada, recuerdo acompañar a mi abuela al mercado a comprar los ingredientes, los chiles, los frutos secos y el acitron (que ya no se usa porque la biznaga está en peligro de extinción), mi abuela compraba la Nuez de Castilla y la granada que debían estar maduras pero no demasiado, y así con cada ingrediente, para que el sabor fuera estupendo.
Era todo un ritual prepararlos, se asaban los chiles, se dejaban sudar en bolsitas, se limpiaban, se desvenaban y se remojaban en agua con sal para que no picaran y sólo dieran el sabor a hierba, dulzor y ligero picor tan característico del chile poblano. Entretanto se picaban las frutas, las nueces y los piñones, se freía la carne salpimentada, que debía ser justo mitad de cerdo y res, y se le iban agregando los frutos y semillas; a la par se batían claras de huevo a punto de turrón o nieve (para capear los chiles, así se acostumbraba en mi familia, aunque los prefiero sin capeado) mientras se molía la crema, el queso y las nueces para formar la deliciosa nogada, a la par de esto se picaba el perejil y se desgranaban las granadas… al final y como por arte de magia alquímica quedaba un manjar delicioso que era un deleite para los ojos, el olfato y por supuesto para el paladar.
Mi abuela los servía en sus platos de Talavera que, había sido regalo de bodas de sus padres para ella cuando se casó con mi abuelo… era toda una mágica experiencia.
Bueno amig@s, si les ha gustado este recuerdo y quieren que les compartamos más, háganoslo saber, pues nada como las tradiciones y la posibilidad de compartirlas. Hasta la próxima y, recuerden, juntos haremos que todo esté bien.